
La abuela
Soy la abuela de Caperucita Roja y les voy a contar lo que le pasó a mi querida nietecita por no obedecer a su mamá.
Ese día me desperté sobresaltada por el sonido del teléfono. Atendí y era mi hija comunicándome que Caperucita Roja había salido destino a mi casa por el camino de bosque. Para no volverme a dormir me puse a mirar mi programa favorito por televisión.
De pronto, escuché la puerta. Pensando que era mi nieta abrí muy confiada y casi me da un infarto al ver que tenía al lobo enfrente de mí. Él, muy enojado me dijo: “Señora, su nieta está molestando a las mariposas del bosque las cuales no son de su propiedad. Además ha cortado flores que luego dejó tiradas y por ello yo ahora tengo que hacer de psicólogo de ellas para que no se depriman”.
Yo le respondí:
—Si a usted le molesta tanto el comportamiento de mi nieta le daremos una lección. Usted debe ponerse el camisón y el gorro de dormir que yo le daré y se tiene que acostar en mi cama. Luego yo me esconderé debajo de la cama y esperaremos a que llega Caperucita.
Llegado el momento, mi niña entró a la casa muy confiada y vino a mi dormitorio. Entró precipitadamente pero se asustó al ver a algunos rasgos extraños en su “abuela”. Entonces dijo:
—Abuela, abuela qué orejas grandes tienes, pareces Dumbo.
—Son para oírte mejor —respondió el lobo.
—Pero abuela, que ojos saltones y brotados tienes – siguió observando mi nieta.
—Son para verte mejor —respondió el lobo algo enojado.
De repente, Caperucita Roja dio un grito porque se asustó al ver los dientes de su “abuela” y empezó a correr por toda la habitación. El lobo saltó de la cama y se puso a perseguir a la pequeña intentando calmarla. Como ustedes ya saben pasó por allí un leñador que hacía tiempo venía queriendo atrapar al lobo feroz. Como también me conocía entró de inmediato a la casa. El lobo ahora no corría persiguiendo a Caperucita sino intentando escapar del cazador. Caperucita Roja que ya le había tomado confianza al animal, le hizo señas abriendo una ventana para que saliera. El hombre salió tras él pero no logró alcanzarlo.
Creo que ahora que ya conocen la verdadera historia están en condiciones de difundirla para que llegue a oídos del cazador y así se entere del mal entendido. Si llegara también a oídos del mismísimo lobo me harían un favor ya que se encuentra un poco enojado porque le contaron falsas versiones y donde decían que él es un lobo feroz que intentó comerse a Caperucita Roja y a mí.


