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Caperucita Roja

Hola. Soy Caperucita Roja, una niña muy bonita. Mi madre me hizo una capa roja y la llevo tan a menudo que todo el mundo me llama Caperucita Roja.

 

Les contaré la historia con el Lobo Feroz. Un día, mi madre me pidió que llevase unos pasteles a mi abuelita que vive al otro lado del bosque, me recomendó que no me entretuviese en el camino, porque cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre estaba acechando por allí el lobo.

 

Después del consejo de mi madre recogí la cesta con los pasteles y me puse en camino. Tenía que atravesar el bosque para llegar a la casa de mi abuelita, pero no sentía miedo porque allí siempre me encuentro con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...

 

De repente vi al lobo, que era enorme, delante de mí.

 

- ¿A dónde vas, niña? - me preguntó el lobo con su voz ronca.

- A casa de mi abuelita – le dije.

- No está lejos – me dijo, dándose media vuelta.

 

Cuando el lobo se fue puse mi cesta en la hierba y me entretuve cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensé- , no tengo nada que temer. Mi abuelita se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles. Pero el lobo se había adelantado a la casa de mi abuela. Yo llegué enseguida, muy contenta. Me acerqué a la cama y vi que mi abuela estaba muy cambiada.

 

- Abuelita, abuelita, ¡que orejas más grandes tienes!

- Son para oírte mejor - dijo el lobo tratando de imitar la voz de mi abuela.

- Abuelita, abuelita, ¡que ojos más grandes tienes!

- Son para verte mejor - siguió diciendo el lobo.

- Abuelita, abuelita, ¡que dientes más grandes tienes!

- Son para... ¡comerte mejoooor! - y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzo sobre mí para devorarme.

 

Mientras tanto, un leñador que pasaba por la casa de mi abuelita, escuchó los gritos y decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien. Vio la puerta de la casa abierta y al lobo persiguiéndome. El leñador saco su enorme hacha y ahuyentó al malvado lobo.

 

Yo y mi abuelita, no sufrimos más que un gran susto, ya que el lobo no alcanzó a comérsela porque ella se había escondido, pero ese día aprendí la lección. Prometí a mi abuelita no hablar con ningún desconocido que me encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiré los consejos de mi abuelita y de mi mamá.

Conversación del lobo y Caperucita - El lobo feroz
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Conoce la versión de la historia del lobo o de la abuela, has click sobre un personaje.

© 2015 por Jancar. Creado con Wix.com

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